lunes, 13 de junio de 2011

EVANGELIO DEL DOMINGO 17 DE JUNIO

Juan 3,16-18


En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:


- Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.


Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.


El que cree en él no será condenado; el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

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