Mostrando entradas con la etiqueta cuarto domingo de cuaresma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuarto domingo de cuaresma. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de marzo de 2010

CELEBRACIÓN DEL DOMINGO 14 DE MARZO DE 2010



Ayer, cuarto domingo de cuaresma, en la celebración, unimos los sentidos del olfato y del tacto. Así continuabamos con la frase que ha presidido nuestras celebraciones durante toda la cuaresma: " nos relacionamos con Jesús con los cinco sentidos".

Comenzó Jose la celebración haciendo un repaso de los tres domingos anteriores (los sentidos que habíamos trabajado y los evangelios que se habían leído".

Despues del perdón, se contó un cuento:

"Había una vez una mano. Era una mano normal, pero un día el dedo pulgar decidió que estaba harto de ir siempre pegado a los otros dedos, de hacer siempre lo mismo y optó por separarse.

Al principio todo iba muy bien. Era verano y como iba muy separado de los otros dedos, no notaba tanto el sudor, le daba el aire. Estaba feliz.
Sin embargo paso el tiempo, llegó el invierno y con él el frío. El dueño de la mano comenzó a meter las manos en los bolsillos y el dedo pulgar, tan separado iba de los otros dedos, no entraba. Siempre se quedaba fuera y tenía frío, mucho frío.

Un día se dió cuenta de que así no podía seguir y decidió hablar con el resto de la mano y pidiéndoles perdón intentar convencerles para que le dejaran volver. Eso hizo, y el resto de los dedos se juntaron y dijeron: "todos nos podemos equivocar, vamos a permitirle volver. Él también es parte de la mano". Y así fue, volvieron a ser una mano normal y hasta se pudieron poner guantes."

Martin leyó (LLEVÓ LAS GAFAS), el evangelio del hijo pródigo. Tras el Evangelio, la reflexión fue sobre el papel de los dos hermanos en la historía y como somos a veces como uno de ellos o como el otro dependiendo de las circunstancias.

Se repartieron unos papeles y en ellos escribimos aquellos momentos en que actuamos como el hermano envidioso, y tras hacerlos una bola se tiraron a la papelera.

A partir de aqui, se siguió con el Padre nuestro, la paz, la colecta y la comunión.

Los cantos....No me acuerdo de ellos. ¡¡AYUDA!!. (quién se acuerde que escriba un comentario, por favor).

martes, 9 de marzo de 2010

Evangelio del 14 de marzo de 2010. 4º domingo de cuaresma

Evangelio según San Lucas 15,1-3.11-32.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola: Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'. Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'. Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'".